blefaroplastia

Resalta y embellece tu mirada a través de la Blefaroplastia

Con el paso del tiempo nuestra mirada puede ir sufriendo cambios como la aparición de bolsas y/o un exceso de piel en nuestros párpados. Esto puede provocar que parezcamos mayores de lo que somos, o simplemente dar una apariencia de cansancio que no siempre concuerda con la realidad. Para conseguir embellecer y rejuvenecer nuestra mirada podemos optar por la Blefaroplastia o cirugía de los párpados.

El objetivo principal de esta técnica es obtener unos resultados naturales que mantengan la expresión original de nuestra mirada. Por ello, no se trata de dejar la piel excesivamente tensa, sino de conseguir un resultado armónico.

Además, en la mayoría de los casos los resultados se mantienen durante muchos años pudiendo ser permanentes. Las bolsas, por su parte, no suelen reaparecer, mientras que los resultados en el párpado superior se mantienen siempre y cuando el paciente lleve a cabo rutinas de cuidado como una protección adecuada frente al sol y evitar forzar la vista, pues podría provocar que la piel volviera a ceder.

¿En qué consiste la Blefaroplastia?

A través de este procedimiento lo que se hace es extraer la grasa y el exceso de piel de los párpados tanto superiores como inferiores, corrigiendo así la caída de los párpados y disminuyendo las bolsas inferiores.

  • La cirugía del párpado superior o Blefaroplastia superior: Fundamentalmente se basa en extraer el exceso de piel que hay, así como el exceso de grasa que puede existir en las zonas media e interna del párpado superior.
  • La cirugía del párpado inferior o Blefaroplastia inferior puede llevarse a cabo a través de dos técnicas diferentes:
    • La blefaroplastia clásica o transcutánea. Consiste en realizar una incisión por debajo de las pestañas y, a través de ésta, acceder a las bolsas de grasa para poder extraer el exceso. Al mismo tiempo también se puede extraer piel sobrante en caso de haberla.
    • La blefaroplastia transconjuntival. Consiste en el acceso a las bolsas palpebrales (el espacio comprendido entre los párpados y el globo ocular) evitando así dejar una cicatriz externa. Esta técnica se emplea, sobre todo, en el caso de pacientes que no tienen un exceso de laxitud en la piel o el músculo y en el caso de pacientes cuyas bolsas no son muy aparatosas.

Si quieres saber más sobre esta técnica, visita nuestra página web o ponte en contacto con nosotros directamente 🙂

 

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